Conscientes de los límites de nuestra reflexión, queremos empezar a formular lo que para nosotros/as se va clarificando. Nuestras conclusiones forman parte de un proceso que ya se ha iniciado y que debe continuar. Se apoyan en lo que se ha dicho sobre la Familia Teresiana[2], y nos gustaría que sirvieran a otros grupos para seguir reflexionando en el futuro.
LAICOS/AS Y HERMANAS TERESIANAS,COMO MIEMBROS DE ESTA FAMILIA DE ENRIQUE DE OSSÓ:
Nos sentimos llamados a conocer y amar a Jesús, hacerle conocer y amar, desde la realidad y la vivencia de la "relación de amistad" con Él, que nos humaniza y nos lleva a humanizar nuestro mundo.
Tenemos a Teresa y Enrique como maestros de este modo de vivir el Evangelio como Familia carismática en la Iglesia.
ESTE MODO DE PRESENTARNOS TIENE UNAS IMPLICACIONES, EN LAICOS Y HERMANAS, QUE FORMAN PARTE DEL SIGNIFICADO QUE LE DAMOS A PERTENECER A LA FAMILIA TERESIANA:
- Cuidado y sensibilidad por reconocer la dignidad de cada persona a través del trato de amistad con cada una, que promueve todas sus posibilidades.
- Profundizar en la Palabra de Dios y la palabra de Teresa y Enrique con un conocimiento intelectual y afectivo, que nos cuestiona y nos impulsa a la acción.
- Vivir en profundidad y promover procesos de Oración Teresiana, personal y comunitaria, que nos comprometan con los ambientes en que vivimos.
- Atención profunda a los gritos de la realidad para conocer y discernir dónde peligran los intereses de Jesús, y dar respuestas concretas.
- Ir experimentando que nuestro modo de ser es comunitario: Aprendemos unos de otros; buscamos con otros/as; trabajamos al lado de otros/as; oramos junto a otros/as… Y en medio de la vida nos sentimos discípulos y maestros, siempre al lado de otros y otras.
- Revitalizar en todo lo que hacemos el sentido de la MISIÓN COMPARTIDA de la Familia Teresiana en la Iglesia.
- Redescubrir el carisma teresiano de Enrique desde la reflexión y el diálogo conjunto entre los distintos grupos de laicos/as, hermanas y sacerdotes, que viven el carisma, a la luz del itinerario evangélico de Enrique y Teresa y de la eclesiología de comunión.
ACCIONES CONCRETAS QUE SURGEN DE ESTE ENCUENTRO DEL CIT DE LA FAMILIA TERESIANA
Hay una convicción de fondo que inspira muchas de las acciones que decimos a continuación: Todos/as, laicos/as y hermanas teresianas, somos corresponsables de fortalecer el sentido de Familia. De ahí nacen las siguientes propuestas:
- Vivir, compartir y enriquecer, con pasión y compromiso, el Carisma Teresiano y todo lo vivido aquí; ofrecerlo en nuestros grupos y comunidades, valorando lo que ya tenemos y generando nuevos procesos.
- Tomar conciencia de que necesitamos un cambio de mentalidad y actitudes en nuestras relaciones como Familia Teresiana y ponerlo en marcha ya:
o Todos estamos aprendiendo desde el proyecto de vida de cada uno y su madurez personal.
o Necesitamos conocernos y reconocernos como Familia Teresiana, y buscar nuevos modos de vinculación o convocatoria entres miembros y grupos.
o Para las hermanas este cambio de relaciones significa la vivencia de la "postura congregacional" propuesta por el último Capítulo General.[3]
o Seguir reflexionando sobre el modo de crear o renovar estructuras de comunión y animación, y posibilitar condiciones que permitan desarrollar las relaciones entre laicos y hermanas. Ver la manera de hacer más plurales y participativas las que ya tenemos.
- Tomar conciencia de que es un Carisma amplio, para compartir con otros muchos y sin medida, más allá de nuestra Familia.
o Gratitud por el don recibido y responsabilidad de compartir la fe a través de la Espiritualidad Teresiana, con un sentido ecuménico y universal.
o Cultivar la apertura a los otros/as y el trabajo conjunto en proyectos, causas humanitarias y otros intereses en favor de la dignidad y el fortalecimiento de la Familia humana…
- Recrear el Carisma dentro de los distintos grupos de esta Familia y seguir con pasos firmes el camino iniciado en cada uno, respetando la identidad y sus propios procesos.
o Diseñar algunos planes específicos
o Optar por invertir tiempo y dinero, por compartir los espacios, y mantener los procesos iniciados, tanto las personas como los grupos o comunidades de la Familia Teresiana.
- Potenciar la búsqueda y formación conjunta en la Familia Teresiana:
o Desarrollar el espíritu de búsqueda y de formación personal, grupal y de Familia
o Impulsar la preparación de liderazgos compartidos
o Generar, en cada lugar donde estamos, procesos formativos que nos involucren a hermanas y laicos en las distintas búsquedas.
Roma, 29 de febrero de 2008
[2] Savia que circula p.21; Directorio Art. 3; Constituciones Art. 34
[3] Documento final del XV Capítulo General: "Como parte de una humanidad sedienta de Dios,
de comunión, de justicia, de vida, de paz, nos sentimos llamadas a situarnos en la vida con
sencillez, humildad, con hondura, como comunidad de discípulas oyentes de la palabra."
[1] "Alentar la reflexión sobre la extensión de la familia teresiana a la rama laical,
con distintos modos de vinculación"
