Escuela de Verano

Entre el 2 y 3 de Julio tuvo lugar en Robledo de Chavela la Escuela de Verano: Espiritualidad de lo Cotidiano,
coordinada por Alberto Barroso.

El grupo de J2 de Madrid, que participó en ella, quiere compartir con los demás cómo lo vivieron:

Dios en el día a día

Lo reconozco, Alberto, nuestro monitor de MTA y coordinador de la Escuela de Verano, nos tuvo que convencer para que fuéramos. Nos ofreció un fin de semana en Robledo de Chavela, en una escuela de verano de tema “Espiritualidad de lo Cotidiano”, con otros grupos que finalmente fueron la Comunidad de Adultos del MTA de Puebla y la Comunidad de Jóvenes de Salamanca, y nos convenció.

La Escuela comenzó un sábado por la mañana y sin Alberto el coordinador, que no podría llegar hasta la comida. Su idea era comenzar con una dinámica para conocernos y una oración, pero una vez presentados todos, acabamos hablando de la situación actual del MTA que nos preocupa a todos, a jóvenes y a mayores, y dado la diferencia de edad, resultó una charla muy interesante.

Y llegó Alberto y... nos clausuró la capilla, sí, la precintamos puesto que ese fin de semana íbamos a aprender a orar en otros sitios, a “bajar a Dios de las nubes” como dice la canción.

Tras la comida, Alberto nos presentó las líneas básicas. Tan solo teníamos que darnos cuenta de que toda la Biblia y especialmente Jesús hablan de y desde lo cotidiano. Y a partir de ahí nos dirigimos, cada uno en solitario, a descubrir la presencia de Dios en nuestra casa ¿A alguien se le había ocurrido dar gracias a Dios recién levantado en la ducha? Descubrimos a Dios como baño reparador. ¿Y en la cocina? Sí, quizá es el lugar más fácil donde encontrarse con Dios, al bendecir el pan, donde los frutos que Él nos proporciona se transforman en alimentos, “entre pucheros” como diría La Santa. En la entrada o sala de estar, donde se desarrolla nuestra capacidad de acogida o en el dormitorio donde los casados saben encontrar a Dios de forma distinta que los solteros. Pero la cosa no acaba ahí, porque también el trabajo, el estudio... podemos verlos como lugares de encuentro y relación con Dios “Hay que aprender a descubrir a Dios en los caminos de la vida”. Y con ese descubrimiento nos fuimos a compartir la Eucaristía al pueblo.

Ya el domingo cada uno hizo su propia lista de sacramentos, sí, no solo los 7 que conocemos, cada uno añadió todo aquello que en la vida puede hacer sacramento. Y una vez más volvimos a reflexionar sobre nuestra relación con Dios y con el hermano. Por fin volvimos a abrir la capilla, aunque ya habíamos aprendido que hay muchos más sitios de encuentro con Dios.

¡Y qué corto se hizo el fin de semana! Todos coincidimos en lo bueno que había sido encontrarnos gente de tan distintas edades, lo mucho que unos podemos aprender de otros y lo bueno que sería que fuéramos cada vez más. A mí, el año que viene Alberto no tendrá que convencerme.

J3 Madrid

 

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