El MTA es una propuesta dirigida a jóvenes y adultos de todos los sectores donde podamos estar presentes, especialmente en el campo educativo y de tiempo libre.

 

Los distintos grupos son dinamizados por monitores/as del MTA y/o Asesoras (Hnas. De la Compañía de Sta. Teresa de Jesús)

 

AMIGOS DE JESÚS:

 

El Club de los Amigos de Jesús es como la familia de los niños que quieren conocer y amar a Jesús y que quieren, también, que todos los niños del mundo sean amigos de Jesús. Cuando un Amigo de Jesús está en el colegio, juega o vive en su casa, toda la gente que le ve piensa: Es otro Jesús en la tierra.

Para pertenecer al Club de los Amigos de Jesús, el niño tiene que estar dispuesto a:

 

  • Hablar con Jesús todos los días
  • Decir Sí a Jesús cuando te pida algo
  • Ofrecerle a Jesús tu amor en ayuda y servicio a los demás, aunque te cueste

JÓVENES:

 

Los jóvenes se organizan en tres etapas según el itinerario formativo que puedes encontrar en esta web, en la sección; Recursos-Formación-Planes-Jóvenes.

 

  • 11-13 años
  • 14-16 años
  • 17-18 años

 

Cada etapa tendrá un distintivo propio que se hará entrega en relación al proceso y compromiso grupal adquirido por cada miembro.

 

En cada una de las etapas se desarrollan cinco dimensiones de acuerdo con el itinerario teresiano. Persona, Jesús, Oración, Realidad-Misión y Comunidad-Iglesia.

 

 

COMUNIDADES:

 

Pre-comunidad

Para jóvenes de 18 años en adelante, la Pre-comunidad es un tiempo de discernimiento y opción por el MTA, en el que la persona se plantea el Proyecto de Dios sobre su vida. En este nivel el joven quiere ser persona abierta a la verdad sobre sí misma; que va integrando la fe en su vida; se preparan para pensar, sentir, amar como Jesús; se comprometen con un proyecto comunitario y se implica con sentido de Iglesia en la comunidad cristiana local; orante, que percibe y descubre los signos de Dios en la vida, se va configurando el apóstol en el propio ambiente.

 

Comunidad

La comunidad es el paso definitivo en el proceso de maduración de la fe como creyentes, al estilo de Teresa de Jesús y Enrique de Ossó; y teniendo como modelo a María. Este paso significa el compromiso a ser cristiano de veras en el propio ambiente y a ser fiel a la vocación cristiana mediante la oración y el apostolado, trabajando para que Cristo sea conocido y amado por todos los hombres. Cada comunidad establece la periodicidad de sus encuentros, pero son necesarios los espacios de oración, revisión, formación y convivencia. Los ámbitos de formación están entorno a la Palabra de Dios, el discernimiento, la espiritualidad del MTA, la dimensión eclesial y la misión (Plan de Formación de Comunidades MTA).